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Forasteros con Público Propio

Stone Temple Pilots cerró la última noche del Pepsi Music y dio su único recital en Latinoamérica.

Por Lionel Nadir Rodríguez

Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, eran ellos después de tantos años de espera. Inmersos en la oscuridad del escenario principal, habían aparecido frente a mis ojos, majestuosos, prolijos y tan poderosos a la hora de transmitirnos su música. Los Stone Temple Pilots nos deleitaron con un show que nunca podremos sacar de nuestra mente.

En su primera visita a Argentina, Scott Weiland de la mano de la dupla de los hermanos De Leo y las bases de Eric Kretz, fueron más allá de lo esperado. Además de sintonizar nuestros sentimientos con sus clásicos de los ’90, nos brindaron una reversión de “Sour Girl” y 2 improvisaciones que hicieron volar nuestra imaginación dentro del campo del Club Ciudad de Buenos Aires.

Por un momento la nostalgia me hizo recordar las veces que pasé tratando de imitar esa afónica y trabajada voz de Scott Weiland, que va desde un sonido tan agudo y dulce a otro grave y rasposo, sin perder por un segundo el control del aire de su caja toráxica.

Los californianos cerraron la octava noche del Pepsi Music, que no estaba anunciada para que sea la última en la programación, pero terminó siendo la más apetitosa y perfecta de todas.

Weiland mostró su mejor faceta ecléctica, recorrió todo el escenario y nos hizo viajar junto a sus compañeros por casi toda la discografía de los Pilots. Cabe destacar que hizo énfasis en varios temas de su primer disco, tales como “Wicked Garden”, “Sex Tye Thing”, “Creep” y el afamado hit “Plush”. Pero al viaje lo hizo desembocar en una turbulencia destinada a volarnos la cabeza en “Crackerman”.

Que más quedaba para pedirles a este cuarteto de músicos que, como decía Weiland a pesar de la separación durante 5 años “mantuvieron viva esa energía que va desde ustedes hacia nosotros y lo hemos hecho en un proceso recíproco”. Es así que el público respondía a los exquisitos músicos al unísono de “Ole, Ole, Ole, Ole, Pilots, Pilots” y no dejaba de saltar en los temas más enérgicos de la noche.

No hubo bocanada de aire que nos recupere del estado de éxtasis que transmitían tema tras tema. Pero el final era inevitable. Las pantallas se apagaron en medio de “Sex Type Thing” y por más grito que se trasladase por nuestras cuerdas vocales STP se marcharía con aplausos mientras cerraban con “Tripin’ on a Hole in a Paper Heart”, con un Weiland inquieto y disfrazado de vaquero que nos hacía recordarlo en su anterior proyecto.

Sorpresa y media

Mientras el público discutía toda la tarde que el artista sorpresa de la noche sería Slash, en el escenario principal se comenzaba a preparar el stage para Massacre. El indicio era claro, el parche de la batería nos indicaba la presencia de Walas y su banda que tuvieron el agrado de tener nuevamente a su guitarrista Fico junto a ellos, sentado en un rinconcito del escenario.

Show Demencial

La novena noche del festival de la gaseosa contó con bandas locales y el número internacional de Mötley Crüe.

Por Lionel Nadir Rodríguez

Bajo el calor abrasador de la tarde del sábado, las hordas populares esperan impacientes, desde temprano, la apertura del Club Ciudad Buenos Aires. Lo que pasa es que no es cualquier día. El Pepsi Music se introduce en la recta final del festival y nos ofrece la primera visita de Mötley Crüe a nuestro país.

Sin embargo, Tommy Lee y compañía no serían los únicos que iban a presentarse en el noveno día del festival. Es así que por la tarde en el escenario claro, el sol se ocultó tras las nubes que comenzaron a amenazar la fiesta que estaba brindándonos el rock clásico de MAD. Su frontman invitó a los presentes a disfrutar del día pese a las primeras gotas caídas, que fueron mitigadas con el increíble sonido que se asemejaba al de AC/DC.

Posteriormente Andrés Jiménez, desde el escenario principal, presentó su nuevo proyecto denominado D-Mente. En su comienzo tuvo algunas fallas técnicas pero fueron contrarrestadas inmediatamente después de que acomodaran la media sombra que volaba a lo largo de todo el escenario. Luego arremetieron ejecutando “I Believe in Miracles” de los Ramones y por último se despidieron apenas volvía a salir el sol.

Más tarde la leyenda del rock nacional Vitico levantó los ánimos junto a su banda Viticus, con un merecido homenaje a Pappo con el tema “Suzie” de Riff y finalizó su show con temas de su tercer material discográfico.

Llegada la noche la lluvia volvió para instalarse durante las horas restantes de la jornada. Junto a su formación original, Mötley Crüe se hizo presente frente a sus seguidores, que no se movían ni un milímetro de sus lugares a pesar de estar esperándolos por varios minutos bajo la incesante lluvia.

Pese a las varias gotas que recibió el público, al mismo no le empañó las ganas de ver al conjunto norteamericano que vino dispuesto a tocar los mejores hits de su carrera. Cabe destacar el sólo interpretado por el guitarrista Mick Mars en su versión de “Voodoo Chile” de Jimmy Hendrix, y también las pequeñas palabras de Tommy Lee que embravecían al público.

Entrevista a Lula Bertoldi

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